Volver a las rutinas

A pesar de las ganas que tiene todo el mundo de tener una “vida normal”, la vuelta a la rutina, sobre todo para los más pequeños, puede genera estrés y ansiedad. Al igual que cuando terminan las vacaciones hay que comenzar antes con el cambio de horarios: rutinas de sueño, comida, higiene, lo mejor es involucrar a los niños en el establecimiento de las nuevas rutinas.

Las rutinas ofrecen muchos beneficios a los niños, además de ser un aprendizaje, como: seguridad, autonomía, estabilidad, constancia, organización, responsabilidad, cooperación y valores.

¿Cómo establecer rutinas?

Durante estos días de confinamiento es posible que se hayan creado nuevas rutinas o bien exista un poco de desorganización. En cualquier caso, hay que comenzar a incluir cambios para poder volver a incorporarnos en la nueva actividad.

Lo primero es contar a los niños, con calma y en un lenguaje adaptado a su edad, los cambios que se están produciendo. Conocer qué sucede ayudará a evitar el estrés y detectar si existe algún miedo. Evita la sobreinformación a la que estamos expuestos los adultos, es mejor que se las cuentes tu o bien si quieres que las vean es mejor que estés con ellos y les expliques en ese momento cualquier duda que tengan sobre la noticia.

Después, pídele que participe con las nuevas rutinas, es decir, si tiene que salir a la calle con mascarilla, les podemos decir que las vamos a decorar juntos para que sean más bonitas; si nos vamos a encontrar a algún amigo suyo y no podemos tocarle, ni acercarnos, qué cree que podríamos hacer para saludarle; etc. Si se implica en la creación de las nuevas rutinas le será más fácil llevarlas a cabo.

¿Qué rutinas serán necesarias?

Unos de los mayores cambios que vamos a notar, sobre todo los niños, es el establecimiento de las rutinas de seguridad. Desde el mismo momento que empezamos a salir hay que acostumbrarse a no acercarse a la gente, mantener al menos 1,5 metros de distancia. Y los niños, a partir de 6 años, deberán llevar mascarillas, para ello es importante enseñarles cómo ponérsela, cómo quitársela y que eviten tocarse la mascarilla. Y por supuesto, no se puede compartir juguetes, ni utilizar los columpios de los parques.

Otra rutina muy importante es la de higiene. Para evitar el contagio o transmisión del virus se deberán lavar las manos con agua y jabón antes y después de salir a la calle, y mientras estemos en ella se deberán desinfectar las manos frecuentemente o bien cada vez que toquen algo. También se deberá evitar tocarse cualquier parte de la cara mientras estemos en la calle, a no ser que nos desinfectemos antes las manos. Y por supuesto, mantener las rutinas dentro de casa, lavarse las manos antes de comer, después de hacer pis, o cuando nos manchamos.

Por otro lado, si ya tenemos establecidas unas rutinas de sueño -acostarse a la misma hora, lavarse los dientes, leer un cuento, etc.-, de comidas -comer a la misma hora, aunque se puede diferenciar entre diario y los fines de semana-, de organización -ordenar sus juguetes, participar en las tareas de la casa en la medida que puedan, etc-, y de estudio -establecer qué días y durante cuánto tiempo tienen que estar con las tareas del colegio-, entonces se deberán mantener hasta que finalice el curso y comiencen las rutinas de verano.

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